Conclusión

Llegamos al final de un viaje que se inicia en 1954 y termina en 1989. En ese año de 1954, Corea del Sur inició una profunda transformación cultural fundada en la educación, en ese mismo momento el Producto Bruto Interno (PBI) de Paraguay y Corea del Sur eran iguales.

En 1989, Corea era infinitamente más avanzado que el Paraguay en todos los aspectos socioeconómicos. Nos detenemos muy especialmente en este dato porque queremos señalar con toda claridad que la calidad de instituciones de una nación depende de la calidad de sus ciudadanos. No cabe ninguna duda, más allá de todos los juicios que vamos a hacer, que son el hombre y la cultura los actores principales de un progreso hacia la libertad y el bienestar.

Comprendimos que estudiamos un régimen completo, político, social y económico, con características particulares que hemos relatado a lo largo del trabajo. Ese régimen denominado Stronismo nació en el contexto mundial de la Guerra Fría, y en el contexto regional de las dictaduras militares del cono sur.

A ese contexto mundial regional, hay que agregarle las condiciones socioeconómicas del Paraguay de ese entonces.

Inestabilidad política, pobreza, predominancia de la población rural y un régimen muy parecido al de los señores feudales. Era el panorama cuando Alfredo Stroessner llegó a la Presidencia de la República.

Debemos señalar que gran parte de los defensores del sistema que existen, nos indican que en ese periodo se construyó toda la infraestructura existente hoy en el Paraguay, y nosotros deseamos saber cuánta infraestructura se hubiera podido construir en un ambiente de libertad, justicia y respeto a la dignidad humana.

Antes de analizar con más detalles las conclusiones de nuestro trabajo, tenemos que decir que el gran dilema permanente en el Paraguay es si es viable como entidad autónoma sin ser absorbido por los colosales vecinos que son Argentina y Brasil.

En ese sentido, a su modo y sin que hagamos un juicio de valor, el gobierno de Stroessner se preocupó por mantener la soberanía ante los grandes vecinos, independientemente a que los resultados pudieran haber sido mejores. Nos llama muchísimo la atención que durante tanto tiempo haya perdurado como característica principal del gobierno una alianza prohibida que consistía en la famosa trilogía “Partido, Gobierno y Fuerzas Armadas”. Ese fue el sistema que generó una casta de personas con privilegios especiales, ya sea civil o militar, que eran los únicos habilitados para aprovechar las ventajas del sistema y realizar los negocios que el régimen concebía, como muchos años atrás lo hacía el rey con los señores feudales más leales.

Es absolutamente cierto que Stroessner recibió un país pobre, sin dinero en los cofres del estado y con ningún tipo de plan para su desarrollo, pero también es cierto que el Paraguay es una República (proviene del latín RES = cosa; publica = de todos) y es de TODOS los paraguayos. No es lícito que unos pocos lo administren como si fuera objeto de su propiedad (Art 1)17. En el Paraguay, la soberanía reside en el pueblo (Art 2)18. El pueblo es soberano, dueño del poder, fuente originaria del poder. EL PUEBLO SOMOS NOSOTROS.

Todos los ciudadanos tenemos el derecho a participar en los asuntos públicos, directamente o por medio de nuestros representantes (Art 117)19.

Somos ciudadanos desde los 18 años de edad (Art 152)20. La Constitución Nacional nos reconoce algunos derechos de participación directa como la iniciativa popular (Art 123)21 y la consulta al pueblo por medio del referéndum (Art 121)22.

Citamos esto vitales artículos de la Constitución Nacional para que el Paraguay sea democrático, ya que estas son las soluciones para “corregir” el Régimen Stronista, en el cual no se daba participación alguna de la ciudadanía, el pueblo no tenía ni voz ni voto. Durante 35 años, nos han llamado y hemos llamado REPUBLICA cuando el significado de esta fuerte, libre e igual palabra no se cumplía sino que sobre ésta estaba la palabra DICTADURA, que implica caprichos y antojos de una sola persona, la cual limitaba la libertad de un país que decía ser libre igual y democrático.

En lo económico, el país es totalmente distinto al que recibió Stroessner, es cierto que aquel país agropastoril sin ninguna industria, ni siquiera básica, no sería viable.

Pero también es cierto que, en lo económico, este país requiere de un enorme esfuerzo para detectar sus oportunidades en el mundo. Necesitamos emprendimientos económicos que generen puestos de trabajo para una mano de obra calificada que impida el triste espectáculo que vemos de miles y miles de compatriotas abandonando el país en busca de mejores horizontes. Si lo agropastoril no funcionaba, tampoco va a funcionar el país del mono cultivo (en el gobierno de Stroessner el algodón, hoy la soja) porque eso no es suficiente.

Básicamente lo que no se hizo es un sistema económico que genere suficiente empleo bien pagado para todos los habitantes de este país.

En lo político, la época se caracteriza por la falta de libertad y el respeto a los derechos humanos. Hemos visto pasar decenas de miles de paraguayos rumbo al exilio por razones políticas.

Lo más importante que rescatamos como enseñanza para el futuro es que, cuando más fuerte son las instituciones, menor peso tienen los individuos que pretenden convertirse en dictadores y, lamentablemente, la época que estudiamos se caracteriza porque las instituciones no tienen vigencia ante la arbitrariedad, la orden de un General, o el capricho del gobernante cualquiera sea el lugar que ocupe en la jerarquía.

Un pueblo no educado no tiene claro su potencial y mira al futuro como una especie de gran quiniela en donde cualquier cosa resuelve el futuro, menos la decisión del hombre. Este es el déficit principal que deja el régimen de Stroessner, instituciones débiles o inexistentes, falta de ciudadanía, y la necesidad imperiosa de poner en marcha el Paraguay del futuro.

También nos damos cuenta que para educar hacen falta maestros bien formados y con vocación.

El primer paso para que dentro de 20 años haya un Paraguay distinto es la formación de maestros, que generen más y más camadas de ciudadanos conscientes de que su felicidad y bienestar dependen no solamente de ellos mismos sino también de que a la sociedad le vaya bien.

Es cierto que entre nuestros mayores la polémica continúa respectos a los aciertos y desaciertos del régimen del General Alfredo Stroessner. Para los integrantes de este grupo nos parece que se trata de una época perdida, en que son más los errores que los aciertos y, sobre todo, nos queda un ejemplo claro de que la mejor dictadura es peor que la peor de las democracias.

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1 comentarios:

Florencia Dominguez dijo...

Muy interesante reflexión.

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